lunes, 21 de marzo de 2011

EL APOCALIPSIS DE LA GLOBALIZACIÓN


Por: Juan Diego Perdomo Alaba.

La luna más brillante de los últimos 25 años, Rusia y sus dos soles;  avistamientos de objetos no identificados en distintos puntos del orbe, cataclismos y alarmantes lluvias atípicas en el planeta.  

Expansionismo, guerras sustentadas en lo absurdo, en el fundamentalismo religioso y la ambición. Insurrecciones, revoluciones;  lucha por reivindicación de derechos individuales, colectivos e ideológicos. Corrupción en sus más altas proporciones.

Dice la Biblia: "(…) Se levantará nación contra nación... y habrá hambre, mortandad y terribles fenómenos y grandes señales en el cielo, sobre el sol, la luna y las estrellas. Desolación y perplejidad en los pueblos y el mar se pondrá ruidoso y turbulento" Al parecer, la Biblia de por sí es desesperanzadoramente trágica y dantesca.

¿Se acabará el mundo?  O lo estamos acabando nosotros…

En una magistral columna (Los tsunamis y las revoluciones) William Ospina citaba a Macedonio Fernández: “El universo y yo nacimos en 1874”.  De acuerdo,  el universo y yo nacimos en 1983, década donde todavía la guerra era fría, los bombazos hacían trizas el ya corrompido aparato institucional colombiano, el narcotráfico acababa con el país y los desastres naturales sepultaban las esperanzas de un pueblo en caos. Era nuestro apocalipsis y yo,  vivía en él siendo un bebé.

Mi abuela Dorita, a quien se le acabó el mundo sin conocerme decía “el mundo se acaba para el que muere” Dorita tiene razón, la historia comienza con cada vida, esta le da sentido al universo, las cosas en sí no son nada y cada una que se pierde lleva consigo la historia de miles de años de civilización.

Lo descrito en los primeros párrafos, es todo lo que hoy observamos casi en tiempo real gracias a la revolución tecnológico mediática de la globalización,  que no es nada distinto a lo que la historia de las civilizaciones ha vivido.

Imagínense la trasmisión en vivo del diluvio universal, la caída del Imperio Romano, las siete plagas de Egipto y la construcción de sus pirámides. Los múltiples desastres naturales en cada punto del planeta. Un reality show en el palacio de los Faraones y sus aberrantes fiestas swingers. El día a día de las Cruzadas en directo. Un Daniel Coronell denunciando la barbarie del Clero Católico en contra de los grandes reformistas,  o la muerte de seis millones de Judíos a manos de los barbaros Nazis,  apoyados como para variar del Clero aquel.

Sencillo, Voltaire decía “La civilización no suprime la barbarie, la perfecciona”

Ah Biblia manipuladora hija putativa de la barbarie Católica,  como nos sujetas vitaliciamente al miedo, es la mejor estrategia para someter y manipular a un pueblo,  o sino  pregúntenle a Uribe Vélez….

Ah barbaros nosotros que acabamos con el mundo. Se deshielan los polos, llueve incesantemente, la temperatura aumenta, quién lo provoca ¿Dios? Deforestamos,  tiembla la tierra para reacomodarse y se desmorona una isla del Caribe. Dos bombas atómicas destruyen Japón y cuatro reactores nucleares propios amenazan la Isla nipona ¿Aprendieron?

Aumenta la industria,  la tecnología y a la par nuestra destrucción. En la aldea global todo se sabe y la manipulación mediática generadora de dinero alarma a un planeta que siempre ha vivido en tragedia y sufrimiento, la habitamos humanos. Es por eso que en el apocalipsis de la globalización existen  tres finales: El individual,  el que nos estamos inventando y el que estamos creando.