domingo, 4 de septiembre de 2011

Y si el señor Chang del barrio España hubiese sido Fernando Vallejo…


Por: Juan Diego Perdomo Alaba

Misántropo como el que más, diría yo. Misántropo “ilustrado” dijo mi amigo César Nova. Así esFernando Vallejo, el escritor,  aquel que se reconoce como un homosexual encantador; hombre de facciones delicadas pero de palabra fuerte; un hombre veraz,  coherente entre lo que cree, lo que dice y lo que es.

Vallejo vive desde hace 40 años en México; no por eso deja de ser colombiano. Tanto su obra como su discurso son incendiarios. Este antioqueño creador de la Virgen de los Sicarios es provocador, picante, cáustico, aberrante;  no apto para mojigatos, reaccionarios, religiosos.  Para la muestra su libro “La Puta de Babilonia”.

De la obra de Gabo, Cien Años de Soledad (de quien no es amigo aun cuando viven cerca) dice:  “La leí en el 70 cuando yo todavía no escribía. El libro tiene muchas incongruencias en sus palabras y mal uso del español. Es un chorizo de anécdotas monótono”

“Me gustaría que el mundo se extinguiera” “Juanes es una vergüenza para Antioquia”  Son algunas de sus declaraciones. Siente que ya no cabemos en el mundo y está en contra de la reproducción humana. No cree en el ser humano, piensa que somos sujetos de doble moral. No en vano somos nosotros, los humanos,  quienes nos hacemos daño, nos destruimos, nos acechamos y  aprovechamos cualquier desliz para despedazarnos como cual hienas.

Este fascinante escritor paisa, es amante de los animales. Ojo, no es zoofílico, condición que no  tendría reparo en aceptar. Su amor por los perros es desmedido. Convive con dos canes que recogió en la calle y sufre desconsoladamente cada vez muere alguno de sus compañeros cuadrúpedos. El galardonado escritor recibe constantes premios y reconocimientos en dinero por su obra. Él lo dona a la causa de la protección animal.

Hace una semana Vallejo ganó el Premio FIL de Literatura, dotado de 150 mil dólares. Sin chistar, lo entregó a la fundación “Amigos de los Animales” que vela por la protección de los perros callejeros en ciudad de México. Algunos lo tildan de loco.

Es allí donde analizo cómo la condición humana está llena de paradojas. Recordemos en la película ganadora del Oscar, Amores Perros,  al personaje de El Chivo;  un ex guerrillero indigente, matón a sueldo que convive con decenas de perros en una casucha de un sector sórdido de la ciudad de México. El Chivo, tiene la sangre fría para matar personas; pero siente en lo más profundo de su alma ver sufrir a sus perros. Los protege, los cura, los ama. Son su vida.


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En la ciudad de Cartagena, un solitario ingeniero industrial de 61 años, Gabriel Chang, hijo de inmigrantes chinos y quien trabaja actualmente en un negocio de muebles, fue blanco del canibalismo perverso de sus vecinos. Aquello de lo que tanto se queja y aborrece Vallejo;  no se equivoca el literato, somos unas putas hienas al acecho;  agazapadas, esperando algún asomo para cazar, y a Chang, lo cazaron. Putas hienas de mierda.

El Señor Chang, residenciado en el barrio España, convivía con 50 perros. Sus incómodos vecinos denunciaron el hecho y aprovecharon la condición racial de Chang para tejer un perverso mito alrededor del suceso lo cual fue magnificado irresponsablemente por el principal medio de impreso de la ciudad.  Desde ejecuciones nocturnas, hasta proveer carne de perro para los restaurantes chinos de la Heroica. http://www.eluniversal.com.co/cartagena/local/habria-una-matanza-de-perros-en-casona-del-barrio-espana-38755

Días después, cuando la oficina de salud pública constató que todo el rumor era falso, y que por el contrario,  los canes tenían inmejorables condiciones, ya era demasiado tarde.  La colonia China en la ciudad era objeto de vejámenes, cuando no la soledad de sus negocios que apenas hasta ahora se recuperan.  http://www.elheraldo.co/regi-n/la-historia-del-depredador-de-perros-result-ser-puro-cuento-chino-34782

Chang, veía en los perros a su cuidado, su única compañía, su motivación. El ingeniero quería a sus fieles acompañantes. Eso no lo entienden sus vecinos, tan animales como siniestros,  como tampoco sabrán quien es Fernando Vallejo, el gran benefactor y protector de los perros callejeros.

Pero, si éstos lo conocieran, y si el señor Chang del barrio España,  hubiese sido Fernando Vallejo…