martes, 19 de octubre de 2010

MARIO ALCALÁ (CINEMA W) VS RUBÉN MENDOZA (DIRECTOR DE LA PELÍCULA LA SOCIEDAD DEL SEMÁFORO) LO QUE NO SE DEBE HACER.


Juan Diego Perdomo Alaba.

Me “patió” por decir lo menos, la entrevista hecha el 26 de septiembre en el programa radial Cinema W dirigido por Mario Alcalá al realizador colombiano Rubén Mendoza, director de la cinta La Sociedad del Semáforo.

Alcalá, que funge como “periodista” cultural en la emisora W Radio, y dice ser un “cacao” en crítica de cine, comienza advirtiéndole a su víctima (el entrevistado) con cierto tufillo de humildad hipócrita, haber pagado la boleta para ver la película que le suscitaría la más visceral de la repugnancias. Y así, se lo hizo saber a Mendoza con eufemismos cínicos y reiterados en una entrevista que duró aproximadamente 18 minutos.

“¿Quisiéramos saber realmente cuál era su objetivo con esta película?”, Pregunta cliché, pero con la carga siniestra de un mercenario con escarapela de prensa. Contesta irónicamente Mendoza: “Hacer una película”.

¡Claro Alcalá!, el impacto es subjetivo. No soy objetivo porque no soy objeto, pero como soy sujeto soy subjetivo. Cada quien adapta lo que observa a sus concepciones internas, a su historia, a su espíritu.

Más allá de la discusión del manejo periodístico de la entrevista que es lo que me invita (o invoca) a escribir, me gustaría preguntar ¿Quién le dijo a Alcalá que el cine debe tener inicio, nudo y final feliz?, ¿Quién dice que el cine debe ser lineal?. Para mentes cerradas y limitadas como las del periodista de la gran cadena Caracol son válidas las cintas inteligibles, básicas, conexas, ortodoxas y fáciles de digerir; el cine es mucho más que eso. Quentin Tarantino, de tajo, y de acuerdo a su estólido concepto, no es de su gusto, pero de seguro es su preferido, apuesto.

La entrevista habla por sí sola, es tan evidente el paroxismo afanoso de Alcalá por desmeritar y vapulear la opera prima de Rubén que lo que yo escriba acá sobra. Lo importante aquí para los que empezamos en el oficio es a no asumir por otros (oyentes – espectadores) un concepto que pensamos es general cuando está de por medio un tema de subjetividades. Para eso hay espacios: columnas, artículos de opinión, ensayos. La peor entrevista es en la que el protagonista es el entrevistador, ese que atropella, rebate y hace catarsis con el micrófono. Alcalá se purificó y nos expulsó irrespetuosamente todo su esputo por el simple hecho no de haberle gustado la película.

Link de la entrevista: http://www.archive.org/details/EntrevistaARubnMendozaEnCinemaW26-9-2010

Nota: No lo pudo haber dicho mejor Rubén Mendoza, y con el perdón de los rolos bacanes que conozco (empezando por este servidor) “Hipocresía rola jarta”.
Gracias a Mario Alcalá que deja al periodismo como un CULO. “ojalá sigan con esa profesión tan linda” (con sarcasmo herido) sentenció, Rubén Mendoza.